500 “Abuelitos” del programa de adulto mayor de la Alcaldía de Chía viajan a Cartagena

“No lo puedo creer, se nos adelantó el Niño Dios”, dijo gratamente sorprendida doña Leonor Romero, una abuelita de 89 años del programa Adulto Mayor, de la secretaría de Desarrollo Social de Chía, cuando recibió la noticia de boca del propio alcalde Leonardo Donoso, de que ella, junto con 500 abuelos más cumpliría su sueño de viajar en avión a Cartagena y conocer el mar.

Y hoy ese sueño se hizo realidad gracias a la gestión de la administración. “Ellos venían deseándolo y es la oportunidad de poderles dar un regalo de vida que deje huella en su corazón y cumplir ese anhelo que manifestaron hace un año cuando se realizó la actividad de día de sol a Girardot y les pregunté a dónde querían ir en el 2019 y todos al unísono dijeron: ¡a conocer el mar!”, relató el alcalde, quien agregó que del total de los abuelos que están en el programa, el 70 por ciento no conoce el mar y mucho menos ha montado en un avión.

De esta forma, 500 adultos mayores de Chía viajan  a Cartagena, para integrar una actividad de descanso, turismo y recreación, en un escenario que para muchos resultaba hasta ahora inalcanzable y que hoy reciben como un regalo que la vida les entrega luego de un largo camino de sacrificio y renuncia.

Y es que los testimonios de estos ‘abuelitos’ se convierten en el mejor incentivo y en la más grande prueba de que dignificar al ser humano y aportar en su calidad de vida, debe representar la prioridad de cualquier proyecto institucional.

Cabe anotar que el trabajo del equipo psicosocial de la Dirección de Acción Social del Municipio ha sido primordial pues se ha dado a la tarea del convencimiento y la motivación, permitiendo un cambio de opinión en algunos abuelos como Lilia Garzón, una mujer que ha tenido dos episodios cerebro vasculares con secuelas en su movilidad, quien perdió a sus hijos en la guerrilla; o como Susana Moyano, una adulta que ha pasado por una fuerte crisis emocional luego de que su hijo falleciera en circunstancias trágicas hace un par de meses, y a quienes muy seguramente ya no les ilusiona nada. Como estas, son innumerables las historias que con este viaje se mitigan emocionalmente y se les puede devolver una sonrisa no sólo a ellos sino también a sus familias.

Pero también hay abuelos como José Gabriel González diagnosticado con EPOC y codependiente de su esposa, quien no puede viajar por su condición de salud y sin embargo ha animado a su pareja para que conozca Cartagena, manifestando que ¬“la felicidad de uno es la de ambos, estamos felices por hacer parte de este viaje que nos da una oportunidad que nunca imaginamos tener”.

Prensa, Alcaldía de Chía

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